La ley antidescargas

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Estos días próximos a las vacaciones son propicios para desarrollar actividades un poco diferentes a las habituales.

Ayer mantuvimos en clase un acalorado debate sobre la Ley de Economía sostenible que es previsible que hoy se apruebe en el Congreso. En concreto el debate se centró en  la denominada Ley Sinde antidescargas

“La Ley de Economía Sostenible (LES) recoge múltiples disposiciones sobre una amplia variedad de asuntos. Entre ellos figura la disposición promovida por el Ministerio de Cultura de Ángeles González Sinde contra las páginas de descargas ilegales (conocida como ‘Ley Sinde’), un asunto sobre el que la propia Salgado ha reconocido que aún no hay acuerdo.”

La ministra de Cultura

 

Ayer analizamos la postura de las páginas de enlaces a descargas:

 

La postura de la industria:

Con fondo negro y letras blancas, la distribuidora cinematográfica Karma Films puso ayer en su página web el siguiente aviso: “Esta distribuidora desaparecerá y 12 personas se irán a la calle en breve si no se aprueba con urgencia una ley que nos proteja contra las descargas ilegales y la piratería”. Así durante 24 horas. La protesta parecía claramente una respuesta a la de las webs de enlaces que el domingo emplearon una escenografía similar para presionar al Gobierno y evitar la tramitación final de la ley Sinde.”

Otros temas que salieron en el debate fueron:

El derecho a copia privada.

El canon digital.

La actuación de la SGAE

 

¡Me encanta el ambiente de estos días previos a las vacaciones!

2 comentarios en “La ley antidescargas

  1. A mi parecer, la industria cinematográfica, editorial, musical… no ha sabido ni ha querido adaptarse a las necesidades de sus clientes ni al entorno. Ponen toda su confianza en que los gobiernos penalicen las descargas ilegales para mantener su negocio igual que hace unos años. Y eso no va a suceder. El entorno social y tecnológico ha cambiado.

    Estoy de acuerdo en que la cultura no tiene por qué ser gratis, como no lo son el agua, el pan, la leche… los autores han de recibir una compensación económica por su trabajo, pero esta compensación ha ser acorde con lo que ofrecen.

    Estoy dispuesta a pagar por ver series de televisión (en V.O. y HD), pero que no me las ofrezcan meses después de su emisión y a precios poco razonanables. Estoy dispuesta a pagar por un libro digital, pero no 15€ cuando la edición en papel cuesta 18. Y me imagino que muchos piensan lo mismo que yo.

    Mientras la oferta se mantenga tal y como está, mientras no se adapte, ya puede haber leyes. ¿Se van a dedicar los jueces españoles a cerrar páginas alojadas en otros países?¿la Guardia Civil a investigar a todos los internautas que se bajen pelis?¿¿Telefónica va a impedirme acceder a cada web de descargas?

    Será interesante ver cómo se da respuesta a tantos interrogantes.

  2. Las estructuras de la industria son tan rígidas que no dan reaccionado. Ha pasado con la música, con el cine y ahora está pasando con los libros y periódicos.
    A nosotros (salvando las distancias 🙂 ), nos pasa lo mismo en los institutos. Sabemos que el mundo ha cambiado y que nuestra estructura educativa no responde a las nuevas necesidades sociales, pero es muy difícil conseguir que el dinosaurio se mueva.

    Y sí, Ana, la mayor parte de la gente piensa como tú 🙂
    Un abrazo y felices fiestas!

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